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Libertad PDF Imprimir E-Mail
ImageCelebramos el 4 de julio. Tocaremos el tema de la libertad y de la independencia.
Una pregunta que viene a la mente es: ¿Qué es la servidumbre, y qué es exactamente lo que es la libertad? Celebramos el 4 de julio. Tocaremos el tema de la libertad y de la independencia.
Una pregunta que viene a la mente es: ¿Qué es la servidumbre, y qué es exactamente lo que es la libertad?

Celebrábamos ayer la ruptura oficial con el imperio Británico y el comienzo de la Revolución Americana. Esta misma experiencia se vivió por la misma época en nuestros países: USA 1776, México 16 de Septiembre 1810, Venezuela 5 de Julio 1811, Bolivia 6 de Agosto de 1825, etc.  

Decía Thomas Jefferson (1743-1826), en la Declaración de Independencia: "Siempre que cualquier forma de gobierno se vuelve destructiva de estos fines (la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad), el pueblo está en todo su derecho de alterarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno."  

Todos hemos oído que el corazón de la constitución de este país busca que todos los que residan aquí tengan garantizada: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.  Éramos oprimidos por tiranos. Nuestros destinos eran controlados por otros, y la felicidad no era posible para todos bajo estas tiranías. Esta era una forma de servidumbre.

Pero llegó el día cuando nuestros antepasados dijeron: "¡Basta!"
Ahora estamos libres del yugo de Gran Bretaña, de España, de Francia, etc. Y todos celebramos el Día de la Independencia ya sea el 4 de Julio o cuando nos toque en el calendario.

Pero hay otro tipo de servidumbre. Otro tipo de esclavitud y la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de que estamos esclavizados.  La vemos en la calle, en nuestros amigos, en nuestro vecindario, en nuestras familias, en nosotros.

En Juan 8:31: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos; (32)  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres. (33)  Le respondieron: Linaje de Abraham somos,  y jamás hemos sido esclavos de nadie.  ¿Cómo dices tú: Seréis libres? (34)  Jesús les respondió: De cierto,  de cierto os digo,  que todo aquel que hace pecado,  esclavo es del pecado.
(35)  Y el esclavo no queda en la casa para siempre;  el hijo sí queda para siempre.
(36)  Así que,  si el Hijo os libertare,  seréis verdaderamente libres.
Los Judíos que habían creído en él, que le seguían, que eran sus discípulos, no se daban cuenta que ellos eran esclavos y que necesitaban a Jesús para que los libertara.
Y es que todo aquel que peca es un esclavo.  Pecar es: Errar al blanco, el no hacer la voluntad de Dios, hacer lo que no le agrada a Dios.

Todo aquel que peca se encuentra encadenado, apresado, adicto al pecado.
Leemos en 2 Pe 2:18-19 que había y hay gente que pronuncia “discursos arrogantes y sin sentido,  seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error.  (19)  Les prometen libertad,  cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción,  ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.”
En Proverbios 5:22 leemos: “Al malvado lo atrapan sus malas obras;  
 las cuerdas de su pecado lo aprisionan.”

En Rom 7:21-25 Pablo describe nuestra lucha con el pecado: “Así que,  queriendo yo hacer el bien,  hallo esta ley: que el mal está en mí.  (22)  Porque según el hombre interior,  me deleito en la ley de Dios;  (23)  pero veo otra ley en mis miembros,  que se rebela contra la ley de mi mente,  y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.  (24)  ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?  (25)  Gracias doy a Dios,  por Jesucristo Señor nuestro.  Así que,  yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,  mas con la carne a la ley del pecado.

ESTA ES LA BATALLA DE NUESTRA CARNE Y ESPÍRITU.

(Rom 6:16)  ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle,  sois esclavos de aquel a quien obedecéis,  sea del pecado para muerte,  o sea de la obediencia para justicia?
(17)  Pero gracias a Dios,  que aunque erais esclavos del pecado,  habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; (18)  y libertados del pecado,  vinisteis a ser siervos de la justicia.

Nacimos en el pecado y este nos esclaviza.
Estamos en condiciones de servidumbre, desde el nacimiento, y esto nos roba la vida, la libertad, la felicidad.
La esclavitud al pecado nos lleva a la muerte espiritual y eterna.
La esclavitud al pecado nos priva de nuestra libertad, por lo que hacemos lo que nuestro amo, el pecado, nos ordena hacer.
El pecado nos manda a alejarnos de nuestro Padre celestial y de la palabra de Dios. Cuando hacemos esto, no podemos tener felicidad en nuestras vidas. Ya que sin Dios no hay amor,  no hay paz, no hay felicidad. Sin Dios sólo hay oscuridad.

¿Cómo podemos escapar de este amo tan tirano? ¿Cómo podemos liberarnos de esa tiranía y del control de nuestro amo, el pecado? Respuesta: no sé si lo sabías pero… no puedes.

No podemos liberarnos de la esclavitud del pecado. Esa es la realidad. Pablo lo describe bien claro en Romanos 7. No podemos decirle a nuestro maestro que no le vamos a servir más. Estamos atrapados.

¡Pero tenemos una solución! La solución es que ¡Podemos servirle a un Señor más poderoso!  Él nos puede librar, y nosotros al servirle, al seguirle, nos quitamos el yugo de ese amo, de ese tirano, llamado “pecado.”
Recuerda lo que Jesús le dijo a los judíos en Juan 8:31-32
Si permanecen en mi palabra, entonces: Conocerán la verdad y la verdad os libertará.

¡Sólo Jesús puede libertarte de la esclavitud del pecado!
Rom 6:14  Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;  pues no estáis bajo la ley,  sino bajo la gracia. RV-60
Rom 6:14  Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes,  porque ya no están bajo la ley sino bajo la gracia. NVI
Es la gracia de Dios, al aceptar a Jesucristo recibes la gracia de Dios que te libera del pecado! “pues no estáis bajo la ley,  sino bajo la gracia.”
¡El Pecado ya no es tu amo!
¡Cristo es tu Señor ahora!

Pero sólo porque has aceptado a Cristo y tienes la gracia de Dios, no significa que puedes hacer lo que quieras.
Recuerda lo que Jesús dijo en Juan 8:31:”Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra,  seréis verdaderamente mis discípulos;
El siempre decía: Sígueme. Tenemos que cambiar en ser discípulos, seguidores del pecado a ser discípulos de Cristo: Permanecer en sus palabras.
Tenemos que mantenernos, meditar, vivir en las enseñanzas de Jesús para conocer la verdad, y sólo entonces seremos libres.
 ¿Y que es la verdad? La verdad es Jesús, La verdad es lo que El enseño,  La verdad es su palabra, el dijo: Jn 14:6  …  Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí.

Entonces la gracia de Dios no es una licencia para pecar, una vez que hemos sido liberados del pecado ya no estamos bajo el tirano.

Jesús dijo: por sus frutos los conoceréis: Mat 7:16. También dice Pablo en Rom 6:1-4  ¿Qué concluiremos?  ¿Qué vamos a persistir en el pecado,  para que la gracia abunde?  (2)  ¡De ninguna manera!  Nosotros,  que hemos muerto al pecado,  ¿cómo podemos seguir viviendo en él?  (3)  ¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús,  en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?  (4) Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte,  a fin de que,  así como Cristo resucitó por el poder* del Padre,  también nosotros llevemos una VIDA NUEVA.
PODEMOS TENER VIDA EN CRISTO. Jesús dijo que somos más que esclavos de Dios: Somos hijos e hijas, sus ovejas, sus amigos. Jesús no sólo nos libra de la esclavitud, pero nos da la posición de hijos, de herederos.

AHORA TENEMOS UNA HERENCIA. (Rom 8:15)  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor,  sino que habéis recibido el espíritu de adopción,  por el cual clamamos: ¡Abba,  Padre!
Ahora somos sus hijos. Y él es nuestro Padre.

¡TAMBIÉN TENEMOS LIBERTAD! (2Co 3:17)  Porque el Señor es el Espíritu;  y donde está el Espíritu del Señor,  allí hay libertad.
¡Libertad!
Tenemos libertad del pecado, libertad de la opresión, libertad de la servidumbre.
(1Pe 2:16)  como libres,  pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo,  sino como siervos de Dios.

Y lo mejor de todo, ¡TENEMOS FELICIDAD! La felicidad, porque cuando aceptamos a Cristo, ¡hemos encontrado la luz! Hemos sido rescatados de la oscuridad.
(Col 1:13)  el cual (Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas,  y trasladado al reino de su amado Hijo, (14)  en quien tenemos redención por su sangre,  el perdón de pecados.
Cuando somos perdonados, se nos quita un gran peso de encima. Nuestra conciencia ahora está libre.
Cuando somos liberados, no estamos más en el régimen de servidumbre o de esclavitud.
Cuando aceptamos a Cristo Él patea a  nuestro viejo amo y nos hace sus hijos.

En Cristo tenemos la vida.

En Cristo tenemos libertad.
Y por causa de Cristo podemos obtener la felicidad.

Los fines de nuestra constitución son: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Cristo nos da por su gracia todo eso.

En estos días de Independencia, vamos a celebrar la libertad que tenemos, a causa de lo que Cristo Jesús ha hecho por nosotros.

Vamos a celebrar nuestra independencia del pecado.

Vamos a alabar a Dios, nuestro Padre en el cielo por adoptarnos como hijos suyos.
 
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